La minería submarina es la extracción de minerales valiosos (como cobalto, níquel, manganeso y metales de tierras raras) del fondo oceánico. Se realiza a miles de metros de profundidad, donde se encuentran depósitos de nodulos polimetálicos, costras ferromanganesíferas y sulfuros masivos. Aunque puede suministrar recursos para tecnologías limpias, su impacto ecológico es profundo y casi irreversible.
Cómo funciona la minería submarina
Se utilizan vehículos remotos (ROVs) y sistemas de conducción hidráulica o neumática para recolectar estos minerales. El sedimento extraído se transporta a una plataforma en la superficie mediante tuberías. Según la oficina GAO de EE.UU., el proceso implica drenar grandes volúmenes de sedimentos del fondo marino. Estos sistemas pueden destruir hábitats, lanzar nubes de sedimentos tóxicos y liberar carbono almacenado en el sedimento.

Impactos ecológicos conocidos
- Destrucción de hábitats: millones de km² de especies únicas pueden desaparecer con la extracción.
- Nubes de sedimento: se elevan contaminantes y metales pesados que afectan peces, corales y otros organismos, incluso a gran distancia .
- Alteración del ciclo de carbono: remover sedimentos profundos podría liberar CO₂ atrapado y agravar el cambio climático.
- Ruido y luz submarina: perjudican la fauna adaptada a la oscuridad y al silencio, como cetáceos y organismos abisales .
Ventajas y el dilema ambiental
La minería submarina podría proporcionar metales esenciales para energías renovables y vehículos eléctricos, reduciendo parte de la presión sobre minas terrestres. Sin embargo, sociedades científicas y ONG defienden que estos beneficios no compensan los impactos ecológicos y la pérdida irreversible de biodiversidad marina.
Por qué se pide una moratoria
- Unión Europea y 37 países, entre ellos España, han marcado su postura a favor de una pausa global en la minería submarina.
- En 2024, Portugal aprobó la primera moratoria nacional en aguas territoriales.
- España participa en el Consejo Regulador de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) y promueve una pausa preventiva hasta disponer de garantías científicas y legales claras.

Acciones Eco para controlar el impacto de la minería submarina
- A apoyar campañas de moratoria promovidas por organizaciones como WWF, Greenpeace, SEO/BirdLife o Ecologistas en Acción.
- A presionar a los gobiernos para que ratifiquen la pausa antes de que la ISA apruebe normas de explotación.
- A exigir transparencia y estudios ambientales previos en cualquier plan de minería submarina.
- A impulsar la economía circular: reciclar móviles, baterías y aparatos electrónicos para reducir la demanda de metales.
Nuestro océano profundo alberga vida desconocida, hábitats esenciales y procesos químicos fundamentales para la salud global. La minería submarina abre una puerta peligrosa que debemos cruzar solo con garantías reales. Apoyar la moratoria ahora significa decidir qué oceanos queremos dejar a las próximas generaciones.


